Ojos claros que dejan ver la belleza del mar guardada en una mirada, fragancia adormecedora que no me deja continuar, besos con heroína que se inyectan en mi labios y le dan un placer eufórico a mi cuerpo del cual no quiero despertar, sonrisa repleta de perlas la cual no me canso de ver, fuiste la perfecta creación del ser, cada detalle fue tallado cuidadosamente por ángeles, los Dioses te dieron el poder de hipnotizar a cualquier criatura, haces daño sin querer lastimar realmente a alguien. Toda persona te busca, te necesita, te implora, dichosos aquellos que te obtuvieron y pobres aquellos que dejaste. Destruyes hasta el corazón mas bueno, juegas con los sentimientos del más débil, derramas lagrimas del más fuerte, haces cobarde al más valiente, te alejas de aquel que más te busca, y te acercas a aquellos que no te merecen.
Todos caemos en tus brazos queriendo dormir y despertar en ellos, buscamos tu presencia en cada persona que encontramos, nos alimentamos de tu alma, a veces comienzas a ser sofocante e intentamos huir de ti, y cuando queremos regresar nos alejas de la manera más dolorosa, eres impredecible y curioso en todos los sentidos, entorpeces a la mente más inteligente, conviertes a un adulto en un niño y aun niño en un adulto.
Así como llegas desapareces, agotada estoy de buscarte, rompes la esperanza de cualquiera, tan abandonada me has dejado que poco a poco olvido lo que me haces sentir, confundida de realmente conocerte, pero perdidamente enamorada de ti, haces hablar a un mudo, escuchar a un sordo, amarte a un ególatra, conviertes el invierno en el verano más caluroso, pero cuando te vas comienza esa fría nevada que ni a unos cm del sol logras calmar.
Me abandonas cuando más te necesito, me buscas cuando pretendo olvidarte, me dejas cuando empiezo a amarte.
Enamorada de un simple termino que en realidad no se si exista, estas en boca de todos mas no todos te disfrutan, acaricias el alma y calientas el corazón, juegas con los deseos y rompes las ilusiones. Tan enamorada de ese simple termino que acabó con mis sentidos, que alimentó a mi corazón y que los destruyo con un simple adiós.
Por Ana Verónica Sanchez